De pequeño una vez bebí un vaso de agua que contenía un poco de lejía. Mi madre lo dejó en la mesa de la cocina sin darse cuenta. Después de haberlo bebido, me dijo que habia ingerido veneno y que me iba a morir. Me recomendó que me tumbara en la cama y esperara a que la muerte llegara. Quizás no lo dijo exactamente con esas palabras pero así es como a mí me llego. Yo debía tener unos ocho años y siguiendo mi ingenuo espíritu de obediencia me dejé caer en el colchón y esperé. Es difícl explicar lo que me sucedió entonces, porque en realidad me sucedieron una infinidad de acontecimientos imposibles de resumir en uno solo. Acontecimientos profundamente aferredos a un tipo de existencialismo incondicionado que solo se puede dar en una mente infantil sin pre-concepciones. Lo que primero me pasó fué quedarme estático ante el sinsentido, una inquietante sensación de no encontrar respuesta ante la única gran pregunta: ¿Qué sentido tiene estar vivo ahora y aquí?. Me quedé congelado en el tiempo de ese interrogante. Un tiempo que pareció ser un lugar vacío sin posibilidad de ser llenado con nada. Una niebla estéril. La espera se desvaneció y creo que ante esa profunda reflexión perdí parte de mi percepción ordinaria como niño. Como si ante ese enorme misterio, el hecho habitual de ser yo en mi rutina terrenal se hubiera ido diluyendo casi por completo. Mi madre dijo que esperara a la muerte, y la palabras de una madre para un niño de ocho años son lo más parecido a las palabras de Dios. Así que esperé, mirando al techo... y el techo se convirtió en una danza cósmica, donde la búsqueda de sentido se transformó en motor de conciencia... un engranaje psíquico tratando de penetrar en el significado de la existencia... percibiendo subjetivamente el hecho de tener un nombre o una familia... dejando de lado mi "pequeño yo" para abandonarme ante la eternidad del universo... Tratándo de escudriñar en el enigma inalcanzable de todo lo que existe... Sintiendo mi cuerpo y sus procesos como otro contenedor posible en el secuencial de infinitos mundos... Como resultado de multitud de micro-procesos atómicos y celulares que confrormando mi autopercepción, también permitieran la expansión de una conciencia mayor capaz de percibir macro-procesos cósmicos sucediéndose al mismo tiempo... Siendo un filtro, un lugar físico, psíquico y espiritual que se daba en un tiempo y lugar concretos para desvanecerse por completo después de cumplir su propio ciclo de experiencia.
Por la mañana desperté en mi cama. Mi madre levantó la persiana y todo brilló. No había muerto, seguía estando aquí, pero de algun modo también en todos sitios al mismo tiempo, sin ser yo del todo de nuevo y siendo a la vez una pequeña parte de todo lo que ayer fuí.
Sergi. Maig 2012
GÉNESIS Y EVOLUCIÓN DE ACTITUDES ANTE LA MUERTE EN LA INFANCIA
http://www.maribelium.com/actitudesmuerte.htm
Kane, B.; Children's Concepts of Death; The Journal of Genetic Psychology, 134, 141-153, 1979
Morgan, John D.; Death Education; Internet, 1998
Weininger, A.; Young Children's Concepts of Dying and Death; Psychological reports, 44, 395-407




